martes, 9 de febrero de 2010

Manuel Groso y su primera factura impresa

Al igual que hemos visto con otros profesionales que trabajan para los Duques de Montpensier, D. Manuel Groso sigue el mismo proceso. Primero utiliza facturas sin impresión previa. Simples papeles en los que se describe el servicio prestado y su importe. Pasados varios años, en este caso concreto algo más que en otros empresarios, comienza a presentar facturas impresas. La primera que tengo registrada es ésta de 1858.



Como puede verse es muy sencilla. Una labor de imprenta, de adornos caligráficos y unos remates de pequeños jarrones, para decorar "Taller de Cerrajería", y la calle Aromo, nº 1, en San Pablo. A diferencia de las facturas de las Fundiciones (ver entradas anteriores dedicadas a Bonaplata o a White) las de los cerrajeros, guarnicioneros y hojalateros son muy sencillas. Seguramente tienen una categoría empresarial y social inferior y no aspiran a vender ningún producto sino a prestar un servicio. Pienso que por este motivo tienen más una mentalidad de artesanos que de empresarios y no especulan con sorprender con sus facturas.

Buen ejemplo de lo que digo es la factura de Groso. Un simple nombre genérico, Taller de Cerrajeria, sin título específico, y el domicilio. Sólo conocemos el propietario porque es al que se le debe el importe. No hay una "marca" o nombre reconocible ni un diseño destacable, que se pueda fijar en la memoria.

Por cierto que me ha costado trabajo ubicar exactamente la calle Aromo porque no me salía en ningún callejero. Al final la he localizado en el Plano de Sevilla de 1868. Es una estrecha calle entre San Pablo y Moratín, a la altura de la calle Bailén.

Una variante de esta factura es la que presento ahora. Es exactamente igual y sólo cambia en que tiene un único jarrón, en vez de los tres de la anterior. Algunos de los adornos caligráficos pueden tener cierta variación, pero sin más relevancia. La verdad es que no encuentro una explicación a esta dualidad de facturas, pero desde luego la primera fue la más utilizada tanto por su cantidad como por la dilatación de su uso en el tiempo, puesto que hay facturas de ese modelo fechadas hasta 1868.



Para ver el contraste con una factura de una Fundición, he traído ésta de la "Fundición de Hierro de los Descalzos", de D. José Duarte, de 1857. Otro sistema de impresión y un título de "marca" en el que une el nombre genérico con el domicilio en letras bien grandes.



Pero no la presento sólo por esta única razón. En otra entrada vamos a ver la importantísima relación que va a tener con la carrera empresarial de D. Manuel Groso.