viernes, 6 de noviembre de 2009

Torre del Oro (1)

En esta serie de entradas presento la imagen de la Torre del Oro como protagonista de algunas de las facturas confeccionadas en Sevilla en la segunda mitad del siglo XIX. Es lógica su utilización, sobre todo en las empresas relacionadas con el puerto, bien fueran navieras o agentes de aduanas, pero también en otras que deseaban utilizar este emblema de la ciudad.

El resultado son estas facturas que van a continuación y que oscilan entre la estampa popular y la culta, con mayor o menor perfección técnica y con más o menos fidelidad a la realidad.

La primera de la serie, porque es la más antigua de las localizadas en el Archivo, es ésta de Rafael Deu y Compañía y su Almacen de Curtidos del año 1857. La factura es del tamaño de una cuartilla y la viñeta es, como se puede suponer, muy pequeña, de sólo unos centímetros. Sin embargo está muy bien trabajada, con lo que al ampliarla no pierde calidad.



No consta el taller impresor, pero por otra anterior de la Litografía de Carlos Santigosa, a la que ya me he referido cuando presenté la factura de los Srs. White y Compañía, del año 1854, puedo suponer que se realizó en este taller aprovechandose de ese trabajo ya realizado pero, ahora, contenido en un óvalo mas reducido.



La imágen se comenta por sí sóla y no se necesitan palabras para disfrutarla. Así como para advertir las licencias del grabador, por ejemplo esa Plaza de Toros al lado mismo del Hospital de la Caridad.

Torre del Oro (2)

Esta factura es la segunda en el tiempo: 1859 y es de una empresa naviera de barcos de hierro a hélice que realiza el transporte entre Sevilla y Bonanza. En concreto esta factura es el pasaje de D. Isidro de las Cagigas, secretario del Duque de Montpensier, que había llevado a Sanlúcar de Barrameda muebles y otros objetos, no sabemos si suyos o encargo de los Señores. Se da la circunstancia de estar Dª Luisa Fernanda embarazada (dará a luz en mayo a su quinto hijo y primer varón, Fernando) y, para que el acontecimiento tuviera lugar en Sanlúcar, como se lo habían pedido sus vecinos, los Duques se trasladaron muy pronto a esta ciudad, en pleno invierno, sin esperar a que llegara el verano.



En esta factura la viñeta es aún más pequeña que en la de 1857 y el papel, aunque es de buena calidad, resulta muy fino y se transparenta el reverso impreso. Pero aún así la calidad de la impresión es inmejorable como podemos observar en el detalle ampliado de esa viñeta. No es desde luego un trabajo cualquiera y parece realizado por una mano experta.



La vista está tomada desde el muelle situado a la altura de San Telmo, por lo que el río Tagarete aparece en primer término, desembocando en el Guadalquivir, y detrás la Torre, aunque en estas fechas ya debía estar entubado. Esto último se puede explicar porque el grabadito puede ser anterior al año en que se expidió esta factura. Al fondo aparece la imagen de Triana.

De todas formas hay algo que no veo bien en el dibujo, por eso lo presento ahora invertido y así si lo entiendo. O tengo un problema de lateralidad o es que al imprimir la imagen se tuvo en cuenta las letras pero no el dibujo.

Torre del Oro (3)

Esta factura, de 1865, es también de una empresa naviera que hace el trayecto Sevilla-Marsella y sus puertos intermedios. Transporta cajas de losetas-mosaicos de la empresa valenciana Molla y Sagrera, de la que ya he presentado una factura en las entradas del mes de Julio.



Contrasta esta factura en todo con las dos anteriores, tanto la de 1857 como la de 1859. El papel es de ínfima calidad, se ha ennegrecido y transparenta el reverso de forma que, en algunos lugares, dificulta su lectura. Pero es interesante dar a conocer ese reverso y, como documento de valor histórico, lo presento aquí.



La viñeta, también muy pequeña, se puede calificar, sin lugar a duda, de arte popular, de realización ingenua, ligada a las estampas y otras representaciones similares.



El punto de vista es el mismo que en la anterior, por eso la desembocadura del río Tagarete aparece en primer término y en la otra orilla del Guadalquivir se observa mas que el perfil de Triana, por el ángulo de visión, lo que pudiera ser el Convento de los Remedios. El grabado debe ser muy anterior a la fecha de la factura porque ya hacía años que el pequeño Tagarete había sido soterrado.

Al inertir la imagen, como he hecho en la entrada anterior, me queda más inteligible y ya no creo que la otra orilla recoja el convento de los Remedios sino el inicio de Triana.

Torre del Oro (4)

Esta factura es la de un agente de aduanas llamado Aniceto García y es de 1867. Está relacionado, por tanto, también con el puerto, por lo que no tiene nada de extraño que se utilice la Torre del Oro como emblema o símbolo de la marca comercial.
Las facturas de los agentes de aduanas son habitualmente pequeñas, de tamaño algo superior a la media cuartilla, asi que la viñeta es también muy reducida. Si a esto unimos que el papel estaba en muy malas condiciones, con dobleces que lo han deteriorado, el aspecto de la factura es bastante deplorable.



De todas formas, en esta ampliación, se puede ver bien la imagen de la Torre del Oro, en lo que es, de nuevo, una representación de carácter popular, sencilla y sin sofisticación. En esta factura se vuelve a ver la Torre desde la otra orilla como en la de 1857, pero los edificios que hay detrás no parecen muy acordes con la realidad existente en 1867, aunque por la finalidad de la representación, en una viñeta tan pequeña, no era ese el aspecto más importante, sino resaltar la presencia de la Torre del Oro.



La factura ha sido realizada en la Litografía Alemana que, a partir de ahora, con Carlos Schlatter, se está afianzando en la ciudad y va a acabar sustituyendo a la Litografía de Carlos Santigosa, quien desde finales de los años 60 deja de hacer este tipo de trabajos.

Torre del Oro (5)

En 1876 esta factura de Urquiza y Barrial, fábrica de camas de hierro dulce, es la que vuelve a utilizar la imagen de la Torre del Oro en el diseño. No creo que el diseño sea original, sino basado en un modelo de factura que se repite con variantes en otras de empresas diferentes.



He conectado los dos detalles de los laterales de la fábrica y se ve perfectamente que es un paisaje ficticio en el que el único punto reconocible de Sevilla es su famosa Torre.



En esta otra factura de la misma empresa, pero del tamaño de una cuartilla (la otra era similar a un folio), el paisaje es más verosímil, pero igualmente ficticio.



Si repetimos la operación de antes y unimos los paisajes de los laterales de la fábrica podemos observar un puerto más homologable con el Guadalquivir, pero las montañas del fondo nos alejan de la realidad sevillana.



Lo que nos vienen a demostrar ambas facturas es el valor de símbolo de la Torre para localizar en Sevilla una vista standard que podía ser de cualquier puerto.

Para terminar con esta empresa presento una última factura de 1880 en la que los propietarios son ahora los hermanos Urquiza, pero el diseño no ha variado salvo en el rótulo de los titulares.

Torre del Oro (6)

De 1883 es esta nueva factura con la imagen de la Torre del Oro y de nuevo pertenece a un agente de aduanas: Román García Gil, en este caso.



La imagen, aún mas pequeña que en las demás facturas, es muy simple y bien diseñada, sin perder su carácter de representación popular, algo ingenua en los detalles y en la utilización de la perspectiva.

Torre del Oro (7)

Esta factura es distinta de todas las otras por varias razones. Es de una imprenta-papelería, propiedad de Antonio Bayo (1888), y utiliza la Torre para una de las medallas del diseño, sólo por ser el símbolo de Sevilla que mejor podía ocupar ese espacio circular, tan pequeño en el conjunto del formato, pero fácilmente reconocible.



Otra característica que la hace diferente es su diseño extraño a las formas sevillanas del momento, como se puede comprobar en la factura que presentamos ahora, también de Antonio Bayo, pero del año anterior, en la que se utiliza un modelo francés, conservando incluso el idioma en los productos. Es la plantilla que le ha servido como base para la de 1888.



Y este es el detalle de la medalla, en el conjunto del medallero que indica los distintos productos comerciales. Es tan pequeña que practicamente no nos puede indicar nada sobre la Torre salvo reconocer su indiscutible perfil. Sin embargo tal vez sea la que mejor guarda las proporciones reales de la torre.