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miércoles, 3 de febrero de 2010

El intermedio de finales de los años 80

Presento el último modelo de factura de Manuel Grosso, con este ejemplo de marzo de 1886, pero sólo fue utilizado en los años finales de la década de 1880, porque una vez que se agota la tirada se vuelve a reeditar el anterior. No debió de satisfacer el gusto del propietario.

Para este nuevo modelo se vuelve a elegir otra empresa francesa, con gran prestigio a juzgar por los clientes que tiene en Sevilla. Se trata de Genthier, Dreyfus y Cie., de París.

En cuanto al diseño de la factura en sí, los elementos siguen siendo los mismos. Inalterable toda la parte de texto: título de la empresa, domicilio, nuevo y antiguo, y enumeración de productos. Todo igual. Conserva también las medallas, pero desplazadas a un lateral. Y ocupando las dos terceras partes del encabezamiento el título de la empresa sin ningún adorno. Pero, sin embargo, este cambio le hace perder vistosidad, sin ganar nada. En definitiva, llama menos la atención y, seguramente por eso, no será reeditada. Se vuelve sin más al modelo de 1876, ya conocido, que ahora se encarga a otra imprenta francesa muy importante, la de M. Brunschwig & Cª. de Paris. En 1887 ya utilizan estas otras simultaneando con la que aquí presento.



Lo curioso sigue siendo esa pertinaz falta de ortografía en la palabra cerrajería, cuando en otros documentos de la misma empresa, como éste que ofrezo ahora, de 1885, se escribe bien. Es más, a estas alturas del siglo son cada vez más raras las incorrecciones ortográficas en las facturas. La paulatina elevación del nivel cultural se nota cada vez más, y este campo de los documentos de contabilidad no es una excepción.

lunes, 1 de febrero de 2010

Los sucesores de Aspe y Duarte

Para concluir esta larga serie, quiero mostrar la otra cara de la moneda, es decir la empresa del Sr. Duarte. Tuvo un destino diferente, por lo menos en sus relaciones con la familia de los Duques de Montpensier, que es lo que yo puedo conocer y estudiar en el Archivo. Los encargos son contados y las facturas expedidas me dejan muy poco margen para averiguar algo.

A partir de ésta que presento ahora, del año 1888, puedo saber que se ha deshecho la asociación con el Sr. Aspe y que ha fallecido D. José Duarte. Los propietarios son su viuda e hijos. Sigue en la calle Adriano, pero en los números 36 y 38, mientras que en la anterior estaba en el número 3.

Por lo demás es idéntica a la que ofrecí en la entrada correspondiente, del año 1869. Es una empresa que, como su mismo nombre indica, "La Agricultora", está especializada en los aperos de labranza fundamentalmente.



No hay mas rastros de esta empresa en el Archivo hasta que en 1903 encontramos ésta que conserva el nombre, "La Agricultora", pero que pertenece a D. Ricardo García Maraver, ingeniero industrial, como se titula y que es un signo de estos nuevos tiempos como vimos con D. Manuel Grosso. Su domicilio no está en Adriano (antiguo Baratillo) sino en las calles Crédito y Calatrava, formando esquina, al final de la calle de Jesús del Gran Poder.

Poco más se puede decir de la lectura de esta factura, salvo que el cliente pertenece a la siguiente generación de los Duques de Montpensier. En concreto es para D. Antonio de Orleans Borbón, su hijo, que ha recibido en herencia las propiedades de Sanlúcar de Barrameda, de donde se ha hecho el encargo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Imagen corporativa de Sevilla (V)

En este acercamiento que hago a las Imágenes Corporativas del Ayuntamiento de Sevilla me detengo en las dos últimas décadas del siglo XIX y en un tipo de documento más cotidiano y corriente. Ahora la correspondencia habitual y los documentos salidos del Ayuntamiento va siempre encabezada con su correspondiente membrete y así se puede seguir muy bien las variantes a través del tiempo.

De las décadas anteriores he localizado muy pocos sellos o membretes, que son los dos que ya he presentado, porque lo habitual es el papel de carta con el nombre escrito impreso, sin sello alguno.Éste es uno de los muchos ejemplos que puedo ofrecer. Incluso cuando el que escribe es el alcalde, como, por ejemplo, el Sr. García de Vinuesa, utiliza un sello en seco, en relieve por tanto, con su nombre y nada más, como si fuera una correspondencia particular.


(Nota: ver Anexo en la entrada VIII de esta serie.)

En cambio, a partir de 1880, ya es normal el documento con el sello en el encabezamiento. De esta forma puedo distinguir tres modelos que son los que voy a presentar en estas últimas entradas.


El primer modelo es éste, que lo he visto, por primera vez, en un documento del año 1880, aunque el que presento es de febrero de 1881. El tamaño es el de una cuartilla y el membrete tiene sólo dos centímetros y medio, aproximadamente. Responde al tipo de sello de lacre medieval, como el que hemos visto en la entrada IV de esta serie. Por esta razón deduzco que hay un modelo que no he podido localizar, como ya he dicho anteriormente.

En esta otra imagen se puede observar bien. En un óvalo se repite la imagen de las tres personalidades, el rey Fernando III, y los obispos Leandro e Isidoro. En la parte inferior el conocido “NO-8-DO”. Alrededor la leyenda “S. Consilii nobilissimae civitatis hispalensis”. Y todo dentro de un complicado marco, que parece simular la madera, rematado por la corona real.



Este modelo sufre variantes. En éste de 1882 la imagen con los tres personajes se ha simplificado para hacerla más fácil de visualizar, aunque el lema “NO-8-DO” se percibe peor. A la vez el marco se vuelve más ligero y, por tanto, menos pesado que en el anterior, en definitiva más elegante.



Trece años después todavía se sigue utilizando este modelo. El que presento es de 1895. Parece como si se siguiera, en cuanto a las figuras, la manera del de 1880, pero el marco es similar al de 1882. Lo que queda cada vez peor es el lema de “NO-8-DO” que, ahora, ni siquiera está bien escrito. Aunque, todo hay que decirlo, el tamaño del membrete es tan pequeño que a simple vista no se puede observar.



Este sello, como se puede comprobar en todas las ilustraciones, se corresponde siempre con documentos enviados directamente desde el propio despacho de la Alcaldía.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Imagen corporativa de Sevilla (VI)

Un segundo modelo es el que presento en esta entrada. Debe ser algo posterior, porque el primero que he localizado en el Archivo es éste de 1888. Y a diferencia del anterior está siempre encabezando documentos expedidos en los distintos negociados del Ayuntamiento.

Como se puede ver es más simple. Por su morfología parece derivar del sello de Peleguer, porque utiliza la forma de un escudo, dentro del cual están las tres consabidas figuras, y, debajo de ellas, el monograma de “NO-8-DO”. El escudo se enmarca en un óvalo, rodeado por una especie de cinturón con el lema o la leyenda de “Alcaldía de Sevilla”. Todo a su vez rematado por la corona real. Por el estilo de las figuras se puede relacionar con el modelo anterior, en la versión de 1882, con las que guarda bastante semejanza.



Esta nueva versión del mismo modelo es del año 1891. En su forma es idéntico al anterior, pero las tres figuras del rey y los obispos se corresponden en su estilo más a las versiones primera y tercera de la anterior entrada.

Es curioso observar que en todos estos sellos el rey tiene la espada en la mano izquierda y la esfera en la derecha.



Esta tercera versión marca una mayor simplificación en el dibujo de las figuras, pero sigue el estilo del anterior. Pertenece a un documento fechado en 1894.



Y esta cuarta versión, procedente de un documento de 1897, ya es muy tosca y deficiente. Mal el dibujo del escudo y muy torpe el diseño del cinturón, sobre todo en la parte de la hebilla. El estilo de las figuras mantiene el del modelo segundo y tercero de esta entrada.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Calle Sierpes: Abanicos, Sombrillas, ... (5)

De la década de 1880 sólo he encontrado facturas de la tienda de la Viuda de Vides y Terán y como pueden observar ya no responde al modelo de Santigosa. Muy simple y sin ningún encanto.



Pero voy a aprovechar que no tengo nada para comentar de esta factura, salvo lo que vende y para quién va destinado, y voy a mostrar dos ejemplares franceses de una Fábrica de abanicos (eventails) para comprobar la plasticidad de este motivo en cualquier diseño. Al comentar la calidad de la obra de Santigosa se lo echaba en falta, por eso creo interesante aportarlo ahora.

En esta factura de 1867 basta un abanico desplegado para llenar de contenido el mensaje comercial. No se necesita más.



Y en ésta de la misma fábrica francesa, pero de diez años después, un pequeño abanico, en el remate del adorno lateral, da su sentido a toda la factura.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Bazar Sevillano, años 80

Y en los años 80, en concreto a principios de 1883, el Bazar Sevillano pasa a la familia Ramos bajo el nombre social de "Ramos Hermanos". Doy esta fecha concreta porque, como se puede observar, sobre la misma factura anterior, se imprime, en tinta roja, el nombre de los nuevos propietarios. La compra de la parte correspondiente a "Moreno" ha debido ser tan reciente que no ha dado tiempo a crear una nueva factura.



Esta es la nueva factura del Bazar Sevillano. Como se puede ver no presenta ninguna novedad en el diseño, salvo en la parte escrita donde se expone lo internacional de su oferta. También ha sido encargada a la misma imprenta de París que hizo la de los años setenta, aunque ahora es de la Viuda e Hijos de M. Gerault.



En este punto introduzco un nombre nuevo como es el de Francisco Ramos Calderón, que desconozco si pertenece a esta familia, pero que aparece ahora, en esta década de 1880, con un negocio de maderas que va a tener bastante proyección futura. El nombre de Ramos no es tan exclusivo como el de Arcimís, es mucho más corriente, pero su coincidencia con la fecha me da que pensar, así como que el tipo de empresa sea muy diferente, seguramente para diversificar los negocios de la familia y no hacerse la competencia entre ellos. No tengo seguridad en lo que afirmo, pero lo dejo escrito por si, más adelante, puedo hallar nuevos datos.


viernes, 6 de noviembre de 2009

Torre del Oro (6)

De 1883 es esta nueva factura con la imagen de la Torre del Oro y de nuevo pertenece a un agente de aduanas: Román García Gil, en este caso.



La imagen, aún mas pequeña que en las demás facturas, es muy simple y bien diseñada, sin perder su carácter de representación popular, algo ingenua en los detalles y en la utilización de la perspectiva.

Torre del Oro (7)

Esta factura es distinta de todas las otras por varias razones. Es de una imprenta-papelería, propiedad de Antonio Bayo (1888), y utiliza la Torre para una de las medallas del diseño, sólo por ser el símbolo de Sevilla que mejor podía ocupar ese espacio circular, tan pequeño en el conjunto del formato, pero fácilmente reconocible.



Otra característica que la hace diferente es su diseño extraño a las formas sevillanas del momento, como se puede comprobar en la factura que presentamos ahora, también de Antonio Bayo, pero del año anterior, en la que se utiliza un modelo francés, conservando incluso el idioma en los productos. Es la plantilla que le ha servido como base para la de 1888.



Y este es el detalle de la medalla, en el conjunto del medallero que indica los distintos productos comerciales. Es tan pequeña que practicamente no nos puede indicar nada sobre la Torre salvo reconocer su indiscutible perfil. Sin embargo tal vez sea la que mejor guarda las proporciones reales de la torre.

miércoles, 8 de julio de 2009

José Pelli,1885

Para terminar estas entradas que han tenido como protagonistas a dos empresarios italianos, vamos a completarla con una factura de uno de ellos, José Pelli, realizada en la imprenta de El Porvenir en los años 80, con lo que enlazamos con las siguientes de la familia de los Piñal y “El Porvenir”.

Se trata de un nuevo modelo de factura, que podemos llamar “factura medallero”, porque exhiben, con orgullo, las distinciones conseguidas en Exposiciones o certámenes. Ya la conocemos, pero en este ejemplar se le han añadido dos medallas más y está en todo su esplendor



Es la factura de nuestro conocido empresario “estucador, escayolista y ornamentista en yeso, cartón piedra y barro cocido”, con domicilio en Sevilla, en la calle Lombardos. Y presenta las medallas obtenidas en la Exposiciones de Sevilla de 1858, y la de Cádiz, y en esta nueva factura se añade la de Málaga, y la Exposición de París de 1861.

Este tipo de facturas es muy común, sobre todo en este tipo de empresas de artesanía industrial, como los Pickman (también tiene facturas de este tipo, a partir de 1870) y otros. Como ejemplo voy a mostrar una de la empresa Mosaico-Nolla de Valencia, también de 1885, que es todo un compendio de este tipo de factura-medallero.



Volviendo a la factura de Pelli de 1885, no es la primera que existe en el Archivo. Hay otras anteriores, de dos de ellas ya hemos comentado su contenido, pero ninguna indica el taller donde se había impreso. Como son idénticas es de suponer que se hicieron en El Porvenir, pero el dato seguro está en la de 1885. En otros casos he comprobado que el mismo modelo de factura se ha realizado en dos talleres diferentes, aunque en fechas distintas.

Las novedades que presenta, además de la adición del número de medallas exhibidas, son pequeñas. Menos barroca que la de 1871 en sus adornos, añade ahora, como materiales que utiliza, al yeso y al cartón piedra, además el barro cocido. El domicilio sigue en la calle Lombardos pero en el número 13. Desconozco si es cambio de domicilio o cambio de numeración de la calle, hecho éste que me parece que fue muy frecuente en la Sevilla de esta época.

Lo que si destaco son los letreros de debajo de las medallas, porque significa una ampliación del negocio. En uno dice: “adornos y estatuas de barro cocido”. Subrayo la palabra “estatuas” porque me parece relevante y significativo, ya que es una forma de abaratar el producto y poder llegar a más gente que no tendría dinero para pagar una estatua en piedra, aunque fuera piedra artificial, como ya hemos visto en una entrada. En el otro dice: “losetas y ladrillos de todas clases”, que incide en lo mismo. Diversifica su producción para toda la gama de la construcción, desde el elemental ladrillo hasta los más refinados adornos en yeso, cartón piedra, o lo que hiciera falta.

Cada vez me parece más establecido en Sevilla y más independiente de José Frapolli. Y la verdad es que buscando en internet he encontrado, sin ser exhaustivo, diversas obras realizadas en nuestra ciudad. Por ejemplo, las yeserías de la Capilla del Mayor Dolor, en la plaza de Molviedro; o la intervención en la remodelación de la casa de León y Armero; o su intervención en la portada principal de la Catedral de Sevilla. Por cierto, que en el estudio de ésta última viene reproducido justamente el encabezamiento de este modelo de factura.

Para terminar, por su contenido, esta factura de 1885 es, en el fondo, una continuación de las dos anteriores de J. Frapolli. Se trata de la ampliación del Palacio de Sanlúcar, ahora con las obras que se ejecutan en el vecino convento de la Merced (está anotado en el margen izquierdo). Entre otras cosas se relacionan trozos de cornisa árabe, de molduras egipcias y “700 azulejos imitados al antiguo”: ¿neo-mudéjar?, ¿neo-árabe?, ¿eclecticismo? Es la arquitectura de la época de la Restauración.

Lo cierto es que se está acondicionando este palacio para la próxima boda del heredero, D. Antonio de Orleáns, hijo, con su prima, la infanta Dª Eulalia, hija de Isabel II. Lo he explicado anteriormente, los Duques tienen ya planteado el reparto de su patrimonio, ahora entre los dos únicos hijos que sobreviven, Isabel y Antonio. Para la primera serán las propiedades de Villamanrique y las de Francia, para el segundo las de Sanlúcar y las de Italia (el Ducado de Galliera). Por este motivo se efectúan estas obras de remodelación en el Palacio de Sanlúcar.

domingo, 21 de junio de 2009

Los años 80 y "El Porvenir"

A partir de septiembre de 1882 desaparece, en los resguardos de suscripción al diario, la firma de "Piñal y Alba Hermanos" y aparece una nueva que es la de "Enrique Piñal y Alba", que permanecerá hasta septiembre de 1889, sustituida por la de "Viuda e Hijos de E. Piñal". Los nombres lo dicen todo, sin necesidad de más explicaciones. Es lo normal en un periódico que es propiedad de una familia, como en este caso los Piñal.



Lo sorprendente para mí es el hecho que de los años 90 no se conserve en el Archivo ninguna factura de suscripción a este diario. Algo muy extraño porque de los demás periódicos siguen existiendo las correspondientes renovaciones de cada suscripción. No se si es una casualidad, pero coincide con la muerte de D. Antonio de Orleans, el duque de Montpensier, el 30 de enero de 1890. Dejo en el aire una hipótesis porque es muy chocante esta coincidencia. Podría ser que no gustara a la familia, viuda e hijos, el tratamiento informativo que dio el periódico a toda la noticia y, en consecuencia, molesta, no quisiera renovar la suscripción. Es la única explicación que se me ocurre, porque realmente destaca esa ausencia.

Por último todavía puedo mostrar una factura más del diario, de noviembre de 1884, con un dato contradictorio con la información dada anteriormente:


El dato es que sigue la firma "Piñal y Alba Hermanos", dos años después de verla desaparecer. Pero esto es muy frecuente en este mundo de las facturas. Para asuntos de rutina y de poca entidad se aprovechan muchas veces modelos antiguos que habían sobrado. Lo malo es que en la rúbrica, a mano en este caso, vuelven a poner "Piñal y Alba Hermanos". Podemos pensar que el oficinista que la hizo no sabía qué firma poner y copió la de arriba. También es una suposición, pero lo importante es la realidad del documento.

miércoles, 22 de abril de 2009

Sombreros



La siguiente factura ya es de 1886 y la nota más llamativa es su ubicación en la calle Tetuán, número 43 y la omisión del término "hijo" que acompañaba a las anteriores. Además de otros detalles tipográficos como los adornos que llevan las letras del nombre del propietario.

Sombreros



Un año después, 1882, la nueva factura, casi similar a la anterior, ofrece novedades interesantes. Una es el color, es de las primeras facturas del Archivo impresa así. Otra es que se recupera las medallas obtenidas por J.P. Bunout en la Exposición de Sevilla de 1858, prefiriéndolas a las obtenidas por P. Porcinai en la misma fecha, como vimos en una entrada anterior.

martes, 21 de abril de 2009

Sombreros



Esta ya es la primera factura original de J. Porcinaí, hijo, en Sevilla. En ella se ha rescatado el privilegio de ser Proveedor de SS. AA. RR. los Duques de Montpensier, como así se especifica y, por el sello que figura en la parte inferior, sabemos que el domicilio es Sierpes, 13.

Ahora es el momento de rescatar otra factura de Madrid (1860) por la que he deducido que la historia de nuestro sombrerero comenzó allí de la mano de su padre P. Porcinaí:



Se trata de la tienda "La Toscana española" que, como se observa en las medallas de la izquierda, acudió a la Exposición sevillana de 1858 y obtuvo su correspondiente reconocimiento.

Sombreros



Después de más de veinte años de actividad, el negocio de venta de sombreros se ha traspasado a un nuevo propietario: Porcinaí, un italiano que viene desde Madrid, donde su padre se había establecido anteriormente.
El traspaso ha debido de ser reciente porque esta factura es la anterior de Bunout a la que se le ha pegado un trozo de papel con el rótulo del nuevo propietario: J. Porcinaí, hijo.

La siguiente factura, de 1868, procedente de un establecimiento de Madrid, "Los italianos", en cuya razón social figura el nombre de Porcinaí, es la prueba de una antigua relación entre la tienda de Bunout y la del italiano, puesto que es un encargo hecho, y recibido, por J. P. Bunout a esa empresa de la capital de España. Es de suponer que, a través de esas buenas relaciones, Porcinaí viera la posibilidad de establecerse en Sevilla.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Juan Bautista Calvi (3)


Y esta es la tercera, ya de 1881. Fue realizada en la Litografía Alemana de Carlos Schlatter. Ahora es una tienda de muebles de lujo y está en la misma calle Sierpes, pero en el número 86.La novedad que presenta esta factura es que ahora ya hay un motivo real en la viñeta: un edificio donde se puede leer a su vez un rótulo con el letrero de Muebles de Lujo.
Por las facturas podía deducir que la evolución del negocio le había ido bastante bien al Sr. Calvi y que los modelos de facturas no eran un capricho estético sino un reflejo del nivel económico de su clientela, refinada y con poder adquisitivo.
Pero seguía sin saber nada del personaje. Casualmente una consulta en Internet con otro motivo me llevó a encontrar la faceta edilicia del Sr. Calvi y a través de ella comprender que debió de ser algo mas que un simple empresario. Adivino un hombre de buen gusto, que favorece a los jovenes artistas como si fuera un mecenas.